martes

Que entrecorta y degenera

La ausencia de ganas de vivir
El escote que entrecorta y anula
La mirada desviada en razones y entusiasmos sesgados
Borrosos pasos en una danza que aísla y agota
De verdad que el sentimiento agota
Ya no hay ganas de estar ni de tratar hablar
Las palabras se anularon y escondieron en el pantalón
Intentando grabar movimientos audaces
Que más bien parecía un consuelo para uno
Una acción básica para otro
La idea de no reconocer lo mío en lo tuyo
El evitar sentir que se daña, el no creer en ese alcance
De por sí las palabras no salen, entonces no aflora
No cesa, porque no comienza, sólo empieza la asumida
Y la subida cuesta abajo. El atasque, la insuficiencia
No eras lo que debía ser a lugar
Una maldita diligencia y momento flagelados por la obligación o el anhelo
El anhelo de querer la incondicionalidad reducida
Los espacios múltiples que se prolongan y repiten
Opacando la belleza de exhalar sudores llanos
De querer gritar fielmente, indagando, reconociendo
Opacando todas las bellezas, sólo creando insuficiencia
Manos cortadas, cuerpos menos fluidos, inseguridad en la pupila que penetra
Creando y dibujando conceptos que no querían ser mostrados
Provocando reacciones por las exhalaciones no debidas
La mente ilusa, insulsa
La simple espera no programada
El estado permanente de sentir y querer
La bondad llegando a su abuso y lado más estúpido
Necesidad y necedad
Necesidad de in-necesidad

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